lunes, abril 09, 2012

Dia 9 - De Jyväskyla a Oulu (339 Kms)




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Llega el día de la marcha. Fernando y Rosa también se van hoy a Barcelona. Salimos prácticamente a la misma hora y habíamos quedado para desayunar pero yo, demasiado ansioso, desayuno pronto y marcho un poco antes a la estación pensando en mi pierna y como va a responder.




En la entrada de la estación me encuentro con Giancarlo, el saltador de triple, y le explico el viaje. Me desea lo mejor y que la pierna no me moleste mucho.
Saco un billete de bus de una semana, el bus pass, que cuesta 149€. Ello me permite viajar a donde quiera con la compañía Matkahuolto, la más importante y que llega a más sitios. No están inlcuídos los autobuses locales y alguna línea muy concreta, creo que la Helsinki-Turku, aunque lo preguntaré porque igual voy. En Finlandia hay otras compañías, los Golden Line que opera en el norte y la ExpressBuss, en el sur y centro y que me trajo a Jyväskylä desde Vantaa.
Subo y me coloco en la primera fila de asientos "més content que un gínjol", que diría en catalán, porque asi podré hacer fotos del recorrido. He visto que hay unos circulos de papel en los asientos pero como están en finlandés pues ni idea.
Me entero pronto. Sube una mujer obesa y me dice que es su asiento. Debe de haber alquilado los dos, y no es coña, porque hizo sola el resto del viaje y realmente ocupaba los dos. Así que me coloco donde no hay circulos, que es hacia el medio. Mi gozo en un pozo. No sabía que se podían reservar.
Sube una abuela con dos niñas, de unos 12 y 7 años aproximadamente y se las enchufa a la mujer que se sienta delante mío. No sé finés pero entiendo que le pide que las cuide por si necesitan algo.
No es la primera vez que lo veo. En el 2007 también vi a un abuelo dejar supongo que a su nieto, todavía más pequeño, al cuidado del conductor para que le dijese donde tenía que bajar.


Salimos por fin y tomamos la ruta 4 hacia el norte. El autobús circula cansinamente entre los 80 y los 60 Kms por hora que es lo que nos marcan las señales de tráfico. Hay algún 100 pero pocos.


La ruta 4 es una nacional de doble sentido y hay bastante circulación. Va desde Helsinki en el Sur hasta Utsjoki en el extremo Norte. No la dejaré en todo el viaje.
No sé si hoy es fiesta en Finlandia, es lunes de pascua, pero tiene toda la pinta.
Por delante quedan unas 5,30 horas de viaje y tengo tiempo de pensar en todo. Tenían que mandarme hoy los códigos para poder entrar en el hostel y en la habitación pero todavía no lo han hecho. Conecto varias veces los datos de mi móbil para comprobar el correo pero nada. Les envío yo uno pero tampoco. Por si fuera poco, llegaré a las 16.50 y la recepción del Hostel Forenom cierra a las 17:00. Aunque la estación esta cerca del Hostel tal y como ando no sé si me dará tiempo. Deduzco que es algo parecido al Omena Hotel que también iba por códigos.
Los autobuses finlandese con amplios y cómodos. Con su lavabo e incluso alguno creo que tienen máquina de cafe y te. El tiempo pasa sin darme cuenta disfrutando del paisaje. En los lagos veo gente pescando e incluso en otro veo un coche circulando traquilamente por el medio.






A un poco más de 100 kms de Oulu empiezan largas rectas, pero el paisaje varia poco. Aparte del manto blanco que lo cubre todo, observo que predominan 3 tipos de árboles: unos pinos de tronco negro en su base y rojo en el resto, los abedules de tronco blanco y hoja caduca (ahora estan pelados) y los abetos. Aquí predominan más los dos primeros. Hay más, pero mucho más escasos y mis conocimientos de la flora boreal no da para más.



Siempre he dicho que mientras Noruega tiene un paisaje para ver, Finlandia tiene un paisaje estar. Para sentirse integrado en él. Yo llevo tantas horas ya en el bus, y las que me quedan es este viaje, que más que integrado lo que voy a estar es incrustado. Aun así me encanta y no me cansa verlo. De hecho me apena cada vez que llego a destino y me sorprende lo rápido que hemos llegado y de 5 horas no bajamos nunca.
Las paradas del bus son a menudo en estaciones en medio de ninguna parte. Me recuerdan siempre las películas americanas de los años 50-60. Bajamos a tomar un café, quien se atreve o tiene frío, a fumar, lavabo y hasta la siguiente



Llegamos a Oulu y salgo disparado, después de preguntar a varias personas, hacia el Hostel. Consigo llegar a la pata coja a las 16:50 pero ya no hay nadie. Quizá es verdad que era fiesta.
Espero unos 10 minutos a ver si entra algún huésped pero nada. Empiezo a investigar hasta que encuentro un telefono de contacto. Marco en numero con prefijo finlandés y me sale una grabacion en finlandés también. Empezamos bien. Le quito el prefijo y consigo hablar con una señorita que me pregunta en qué ciudad estoy, mis datos y me da por el fin el codigo. Lo pruebo y nada, le vuelvo a llamar y me dice que tengo que pulsar tambien el ????, algo. Por suerte sabe algo de español y me dice que tengo que marcar un símbolo después del codigo pero no sabe como se dice en español. Solo hay dos así que al final resulta ser el asterisco.
Mi habitación es la 3500. Veo un cartel que señala: Primera planta 100-120, segunda planta 200-220 y tercera planta 300-320 + 3500, o sea la mía. Eso ya me mosquea. ¿Qué tiene de especial mi habitación? Llego a la tercera planta y lo mismo: derecha 300-310, izquierda 311-320+ 3500. La mía acaba siendo la ultima del ala izquierda. El fantasma de la gate 57 vuelve a planear sobre mí. ¿Qué pasa?. ¿Es la última que hicieron? ¿Les quedaba un rinconcillo y decidieron hacer una habitación más? ¿por qué esa numeración?. Vamos que un poco más y duermo en el balcón. Hay cosas que me cuesta entender.
La primera impresión del cuarto no es buena. La habitación huele mal. El lavabo no tiene ventilación y por el olor hace tiempo que nadie ha usado esta habitación. La luz tampoco funciona, aunque al final descubro el truco. El resto es austero, suficiente para mi. Cojo una señal de wifi, "Panoulu", que igual es municipal y ya estoy más tranquilo. Así que, dada la hora, no pierdo tiempo y, sin descansar, salgo pitando para Nallikari mi rincón secreto. Con suerte llegaré antes de la puesta de sol.
Oulu es una ciudad conocida para mi. He debido estar unas tres veces, así que voy por una ruta mental preestablecida, al tiempo que voy refrescando la memoria. Eso sí, nunca había estado aquí con tanta nieve y todo parece diferente.
Primero la estación, justo enfrente de mi hostel, construída en madera como muchas en escandinavia.


Es una de las partes más antiguas de la ciudad y hay en ella preciosas casas de madera,




Luego el ayuntamiento, mucho más moderno.




La catedral, la iglesia de Sofía Magdalena, muy austera como correponde a la religión luterana. Está cerrada y esta vez no podré tomar fotos del interior, si alguien quiere verlo está en fotos anteriores en mi portafolio de flickr.




Ahora entramos en caminos peligrosos. Voy hacia donde estaba situado el antiguo castillo de Oulu (Oulun Linna), sobre el que se construyó un antiguo observatorio marino en 1875 y que actualmente es en una cafetería, que por cierto nunca he visto abierta. Está en un parque y ahí, entre los árboles, el hielo es el rey. Así que renqueando y con mucho cuidado me acerco a la construcción que es una preciosidad también de madera.





Podía ir directamente a Nallikari, la playa de Oulu, pero el camino más recto no me parece muy seguro por el hielo y, cojeando, voy hacia la plaza del mercado, que es algo típico en la mayor parte de ciudades finlandesas, y que está completamente helada. Aquí,cuando el tiempo lo permite,  se monta un mercadillo y incluso he asistido a algún concierto
El rasgo distintivo de la plaza del mercado de Oulu son tres casas de madera que son actualmente bares, y que tienen pinta de haber sido almacenes.



Como su nombre indica también está el mercado que es también otro edificio singular en muchas ciudad finlandesas. Me viene a la memoria el de Helsinki, el de Kuopio y este. Son edificios rectangulares con dos pasillos, a ambos lados de los cuales estan las paradas. También suele haber varias cafeterias en los extremos y/o en el centro.
El mercado lo dejo para desayunar mañana. Enfilo hacia Nallikari, a 3,4 kms indica el cartel, está claro que hoy haré kilómetros. A ver como responde la pierna.
El camino es encantador, pero el sol va bajando cada vez más y yo voy lo más rápido que puedo, que no es mucho, parándome de vez en cuando a hacer fotos porque el trayecto lo merece.








La temperatura también va bajando y cuando llego a la playa tengo una gran desilusión. No sé que demonios estan haciendo pero han levantado toda la playa y está todo en obras. Si la intención es hacer un puerto deportivo será un gran error, pero no le encuentro otra explicación.



Al bloquear la playa no me queda más remedio que ir por la carretera que está completamente helada y tengo que ir con mucho cuidado. Me cruzo con gente haciendo footing y sus bambas parecen normales. No entiendo como no patinan. Yo voy haciendo aunténticos malabares, pasito a pasito.
Antes de llegar a la torre de observación que domina la playa de Nallikari, llevo ya una caída de espaldas, con todas las de la ley, y dos espagats, y eso yendo con mucho cuidado. De modo que llego bastante dolorido.




Parece que han remodelado la torre de observación. No la recuerdo tan maciza ni tan moderna. En ella me encuentro con un grupo gente que parecen actores. Uno de ellos filma a una chica que hace gesticulaciones absurdas delante de un mar Báltico completamente helado, precioso. Lástima del destrozo de la playa.
Los actores siguen a lo suyo. Ahora bajan todos y el que parece el director hace algo parecido y gesticula animado por el resto que también le filma. Queda todo muy dramático, muy cool, muy moderno, muy guay, y visto desde fuera, bastante gilipollas. Como decía aquel, "debe de ser muy moderno porque no lo entiendo".


Ellos se van y yo lo hago en cuanto se pone el sol.




Si el camino de vuelta fue duro el de vuelta no lo es menos. Se hace de noche y la temperatura sigue y sigue bajando. Podemos estar tranquilamente a 10 u 12 grados bajo cero y voy tapado hasta las orejas aunque siempre que puedo saco una mano para hacer alguna foto.




Atravieso mi querida isla de Pikisaari y llego por fin  a la plaza del mercado y de ahí a casa atravesando una Oulu semi desierta. Son las 10 pasadas Quería comprar una pizza para llevar y comerla en el hostel pero a estas ya está todo cerrado, así que pan, embutidos e ibuprofeno.



El día ha sido muy largo e intenso pero de eso se trata, y fotográficamente ha sido excepcional. El hecho de que anochezca más tarde que en Barcelona me ayuda pero muchos días como este no si los podré aguantar.



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